Dentro de este desolador contexto, desde hace ya cinco meses que como carrera venimos enfrentando el sumario desde el cual, una de nuestras compañeras, denuncia formalmente al académico Fernando Ramírez Morales por Abuso de Poder y Acoso Psicológico, siendo ambas en realidad formas de Acoso Sexual propiamente tal. Era un 28 de octubre de 2015.
Lo hizo, a pesar de que frente a ella no sólo tenía a un académico más, sino que al en aquel entonces Subdirector del Departamento de Ciencias Históricas, quien hacía y deshacía a su antojo cual señor en su comarca. Lo hizo, a pesar de que sabía de que todo el mundo cuestionaría cada una de las palabras que dijera, a pesar de que no faltarían personas que la tildarían de “loca” o “manipuladora”, o que de frentón la acusaran inmediatamente de culpable, porque al parecer cometió uno de los peores delitos: el haber nacido mujer en un país machista y patriarcal como este.
Y a pesar de todo, la Facultad se vio obligada a reconocer que la gravedad de los hechos implicaba que el proceso pasara inmediatamente a Sumario Administrativo, el máximo proceso por el cual puede ser investigado un funcionario público en este país.
Desde el principio ha sido un proceso lleno de irregularidades, partiendo por el hecho mismo de que, más allá del loable e ignorado esfuerzo puesto en las “Orientaciones para enfrentar el Acoso Sexual en la Universidad de Chile”, no existen protocolos oficiales establecidos para enfrentar la problemática. Hemos tenido que presenciar hechos insólitos, desde imposición de jueces vinculados directamente con el acusado, pasando por el no llamado a las y los testigos de la víctima, sucesivos aplazamientos del dictamen final y, por supuesto, la absoluta falta de apoyo sicológico a largo plazo, junto con el desamparo más absoluto por parte de las autoridades de nuestra facultad.
Frente a aquello, sólo la articulación entre la Asamblea de Historia, el Comité de Ética CEFH y algunas/os docentes de nuestro departamento, junto la presión mediática tanto a nivel interno como externo han sido efectivas para poner contra la espada y la pared a las máximas autoridades. Sino que lo digan las decenas de carteles pegados en nuestro recinto desde el día 1, la Asamblea Biestamental del 18 de diciembre o mejor aún, que lo atestigüe el reportaje del The Clinic salido el jueves 4 de febrero pasado.
Y así fue como llegamos a marzo, sin más respuestas que la incertidumbre de una espera interminable. Por lo mismo, lo sucedido durante la jornada de este lunes ha sido sin duda la gota que rebasó el vaso.
Entendamos que en este Sumario Administrativo, se ha determinado debido a las pruebas y la gravedad del caso, como medida cautelar para proteger a nuestras compañeras, que la persona sometida a este proceso queda inhabilitada de ejercer sus funciones administrativas académicas hasta que se entregue la resolución final, el cual todavía seguimos esperando. De ese modo, es que junto con dejar de ser Subdirector de Departamento, ha quedado inhabilitado tanto para hacer su Cátedra de Geografía Histórica como sus Seminarios de Grado, electivos y CFG, y cualquier actividad docente en pregrado y posgrado. Sin embargo, durante esta mañana nos enteramos no sólo que dictaría el ramo “Historia Ecológica de Chile: Procesos y Transformaciones en la Relación Sociedad-Naturaleza en la Historia Nacional”, sino que lo dictaría dentro del mismo Campus Juan Gómez Millas y que las clases comenzarían este mismo lunes de 18:00 a 19:30 horas en el Aulario B11.
Es evidente entonces que la situación acontecida no sólo es ilegal, sino que , además, va en la línea de la suma de irregularidades por las cuales ha pasado el proceso durante estos meses. Por lo mismo, aproximadamente a las 18.05 horas, del día lunes 28 de Marzo de 2016, se efectuó una manifestación por parte de un grupo de estudiantes de la Facultad de Filosofía y Humanidades contra el profesor Fernando Ramírez, que en ese preciso momento, llevaba a cabo su clase.
¿Qué hizo el susodicho? Ignorar lo acontecido y seguir su existencia como si nada, como si no tuviera ni culpa ni remordimiento en su conciencia.
Ya han pasado más de cinco meses, aún no hay una resolución al respecto y nuestra carrera ya se cansa de esperar. Acciones como esta no pueden quedar impunes y no pretendan que nos quedemos de brazos cruzados. Por lo mismo hacemos encarecidamente un llamado a no ser cómplices de la impunidad. A nuestra compañeras y compañeros de carrera y facultad, a seguir apoyándonos no solo en las actividades que seguiremos realizando, sino que siendo de ayuda para cada persona que de ahora en adelante se atreva a tomar cartas en el asunto frente a este tipo de hechos. A nuestras compañeras y compañeros del resto de la universidad, a no asistir a sus clases ni dejarse intimidar por su labia. A las autoridades, a no hacer oídos sordos del asunto.
¿De qué se nos ha acusado? De difamar al Departamento de Ciencias Históricas, de haber quebrado las relaciones entre profesores y estudiantes, de haber desatado la desconfianza y la enemistad entre pares, cuales almas penantes, siendo que es sabido que los demonios que rondan nuestro espacio fueron invocados por otros hace mucho tiempo atrás.
¿Qué es lo que pedimos? Algo tan básico que, al parecer, cuesta entenderlo: Tenemos hambre de dignidad y sed de justicia, las mismas por las cuales, hace décadas atrás, muchas y muchos dejaron los pies en la calle, teniendo que abandonar estas fronteras e incluso perdieron en el intento la propia vida.
Hace cinco meses juramos que nunca más dejaríamos solas a nuestras compañeras, que si tocaban a una, nos tocaban a todxs, que nunca más dejaríamos que estos hechos quedarían impunes y, tal como lo enseñaron los antiguos por generaciones, haremos lo imposible para cumplir con la palabra empeñada
….y aquí nos ven, todavía de pie, cinco meses después
¿Qué espera el resto para tomar posición?
Atentamente
Coordinación Asamblea de Historia CEFH UChile
Coordinadora de Estudiantes de Filosofía y Humanidades (CEFH)
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