Informe sobre la situación de la Facultad de Medicina
Consejo de
Estudiantes de la Salud
21 de diciembre del 2015
1. Introducción:
La precarización y el déficit presupuestario en los que se
encuentra hoy en día la Facultad de Medicina se enmarcan en el mismo escenario
que tiene en crisis a la educación pública en su totalidad; por un lado la
subsistencia en base a políticas de autofinanciamiento cuyo principal ingreso
proviene del pago de aranceles y la venta de servicios; y por otro, la ausencia
de democracia al interior de las instituciones, que se expresa en una
concentración de poder tal que un grupo reducido de personas toma decisiones
que ponen en jaque la estabilidad laboral de cientos de funcionarios académicos
y no académicos sin considerar su opinión.
Actualmente se encuentra en boga el proyecto de gratuidad
del gobierno, en el cual no se tienen claros los mecanismos para lograr ese
objetivo al año 2016 ni los criterios mediante los cuales se elegirán las
universidades que podrán optar a este beneficio, siendo una de las alternativas
más polémicas la condición de tener al menos cuatro años de acreditación, que
deja fuera del proyecto a tres universidades estatales y permite que
instituciones privadas accedan a él. Frente a esto, nuestro Rector, Ennio
Vivaldi, ha manifestado su desacuerdo y ha planteado que el CUECH no aceptará
medidas que segreguen a las universidades del Estado.
Si bien este es el último capítulo, durante todo el año se
han presentado distintos proyectos de gratuidad, progresivamente más
restrictivos, y es en este contexto que el Decano de nuestra facultad presenta
el Proyecto de Normalización al
Consejo de Facultad (CF) realizado en el mes de mayo, fundamentado en la idea
de la existencia de “anormalidades” que debían ser solucionadas al interior de
la institución. En dicho CF se aprueba la idea de normalizar (28/05), lo cual
provoca resquemores en la comunidad universitaria, pues no se expresa con
claridad cuáles son las consecuencias de una normalización . A raíz de esto se lleva a cabo una jornada
triestamental durante la paralización estudiantil (08/07) en la cual se le da
gran centralidad a la necesidad de una construcción conjunta de un Proyecto de
Desarrollo para la Facultad.
Tiempo después, durante un CF extraordinario (12/11) se
presentan desde el decanato cuatro posibles escenarios presupuestarios, dos de
los cuales implican la disminución de un 15% del gasto en remuneraciones. Lo
anterior gatilla preocupación al interior de la AFUCh, que comienza un proceso
de movilización (27/11). Esta pasará por diferentes etapas, pero siempre con
una tendencia ascendente, recibiendo apoyo de los otros gremios que en
distintas medidas también se sumaron a las manifestaciones.
A continuación explicaremos de forma más detallada los
aspectos más relevantes del proceso que se está llevando a cabo hoy en la
Facultad de Medicina.
1. Plan
de Normalización
Una parte importante del programa de Decanato, implica la
necesidad de regularizar distintas “anormalidades” que dificultan el adecuado
cumplimiento de las funciones de la facultad. Entre ellas se encuentran: las
carencia de información confiable, la falta de procesos formales de evaluación
de la acción institucional, la desarticulación e inequidad entre unidades, la adquisición
de compromisos sin respaldo de recursos y la existencia de un presupuesto
deficitario (arista a la que se le da mayor importancia), entre otras.
Es a partir de esto que nace el Plan de Normalización
impulsado por el Decano y su equipo directivo, cuyos principales objetivos son:
1.
Asegurar la ejecución y calidad de las tareas
institucionales mediante la provisión de plantas académicas y no académicas
adecuadas.
2.
Normalizar las remuneraciones de plantas de acuerdo a
referencias internas y externas generando acciones de corto plazo y un plan
sustentable a mediano y largo plazo.
3.
Asegurar la calidad de funciones mediante sistemas de
información confiables y procesos evaluación y control en todos los niveles.
4.
Establecer marcos claros, conocidos y definidos
institucionalmente para la acción en cada una de sus funciones relevantes
(docencia de pregrado y postgrado, formación de especialistas, investigación y
desarrollo académico).
5.
Adecuar la estructura organizacional a estas tareas.
2. Arista
presupuestaria
Frente a la situación anterior el Decanato considera que la
Facultad de Medicina debe dejar de funcionar con un presupuesto deficitario y
para ello cuenta con dos opciones: aumentar los ingresos, provenientes de
aranceles y del aporte institucional, o disminuir los gastos que en un 80%
corresponden a remuneraciones. A raíz de esto, llama a un CF extraordinario
realizado el 12 de noviembre, en el que presenta 4 posibles escenarios para la
superación de este problema.
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Escenario propuesto
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Proyecciones
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1.-
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Status quo
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Enviar presupuesto
deficitario
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2.-
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Préstamo
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Pagar deuda
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3.-
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Préstamo + reducción del
15% de remuneraciones
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Pagar deuda y ostentar
presupuesto positivo al 2019
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4.-
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Préstamo + reducción del
15% de remuneraciones +IRSP = 0
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Pagar deuda y ostentar
presupuesto positivo al 2018
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La opción de pedir un préstamo bancario es rápidamente
desechada por las escasas posibilidades reales de ejecutarlo de forma que
resultase conveniente para la facultad (por los plazos y tasas que se
encuentran en el mercado). Por otro lado, tanto el escenario 3 como el 4, que
pretenden generar un presupuesto positivo a corto plazo, implican la reducción
del 15% del gasto en remuneraciones e incluso el descuento del Reajuste del
Sector Público (IRSP). Sin embargo, para poder ejecutar en forma efectiva una
reducción de esta magnitud es necesario implementar una reestructuración de la
Facultad, asunto que no es discutido, ni siquiera mencionado en dicho CF.
Como una posible salida a los escenarios propuestos
anteriormente, el Decano envía una carta al Rector en la cual solicita, a
nombre del CF, un aumento del aporte institucional de $4500 millones
permanentes, lo que implicaría restarlo del fondo general de la Universidad. En
esta carta, le exige un plazo hasta el 17 de Diciembre, fecha de la siguiente
sesión ordinaria del CF en la que se decidiría el presupuesto para ser aprobado
y ratificado por el Consejo Universitario y el Senado Universitario,
respectivamente.
Asimismo, surge desde el CF una Comisión de Presupuesto que
tiene como finalidad evaluar la situación y buscar posibles soluciones, dentro
de la cual los estamentos tendrían participación con derecho a voz. La comisión
sesiona en dos oportunidades, en ninguna de las cuales se envía la convocatoria
a los representantes gremiales. Una vez interpelado por este hecho, el equipo
directivo responde que se trata de un error involuntario.
1. Implicancias
de una reestructuraciòn
Una reestructuración es un proceso normado por los
reglamentos y estatutos vigentes que se efectúa cuando las facultades,
representadas por su respectivo Decano, solicitan al Rector su realización. Se
lleva a cabo cuando los objetivos de la organización no pueden ser alcanzados
con la estructura existente, y por ende se necesita reorganizarla. Para ello,
en una reestructuración se ponen a disposición las plantas de académicos y
funcionarios para reorganizar los cargos, departamentos y unidades, en este
caso, de la Facultad. Esto podría implicar la supresión de cargos de planta y
contrata, la redistribución de trabajadores a distintas unidades o
departamentos y la pérdida de beneficios ganados por la trayectoria (como lo
son becas de funcionarios o bonos asignados). En una reestructuración además, las
remuneraciones pueden ser definidas de forma arbitraria por el Rector a
solicitud del Decano y por ejemplo, reducirlas a los sueldos base.
2. Respuesta
de la comunidad
Las medidas propuestas son ampliamente rechazadas por la
comunidad universitaria. La Asociación de Funcionarios es la primera en ponerse
en alarma e inicia una movilización ascendente el día 27 de noviembre. El día
miércoles 15 de diciembre deciden comenzar una toma indefinida de la Facultad
de Medicina, sede norte. Dentro de sus asambleas se discute y aprueba un
petitorio compuesto por seis puntos, tres de estos pertenecen exclusivamente al
gremio y los tres restantes tiene carácter triestamental.
Las demandas gremiales se enfocan en ratificar que no se
realizarán desvinculaciones durante el periodo actual, el paso a planta de
trabajadores que se encuentren en condiciones de hacerlo y la creación de una
Comisión Local de Calificación.
Las demandas triestamentales piden paralizar el proceso de
normalización, construir un Programa de Desarrollo Institucional (PDI) de forma
representativa y participativa por la comunidad universitaria y finalmente la
solicitud de un préstamo a Casa Central para continuar las labores de la
facultad mientras se concreta el PDI. Finalmente, ninguna de estas demandas es
respondida positivamente por el Decanato.
Desde un comienzo los otros estamentos respaldan la
movilización de la AFUCH e inician medidas para evitar las posibles
desvinculaciones de personal. Es así como se conforma la Comisión Triestamental
y de trabajadores a honorarios de la Facultad de Medicina, compuesta por AFUCH,
ACAUCH, CES y SITRAHUCH. De este espacio de trabajo emerge una crítica
transversal que se centra en los siguientes puntos:
-
En la normalización y su consecuente reestructuración
los criterios económicos priman sobre criterios académicos, potenciando el
riesgo de tomar decisiones que signifiquen un desmedro en la actividad
académica.
-
La reestructuración es una solución temporal que no
ataca la raíz del problema. Es esperable que en unos cuantos años más nos
enfrentemos a la misma situación. Asimismo, es al menos cuestionable que la
respuesta institucional a una situación de déficit económico en una universidad
estatal sea estrechar progresivamente el presupuesto, en vez de demandar
mayores fondos basales que sostengan adecuadamente las funciones de la
facultad.
-
La ejecución de cambios estructurales en una
institución de tal relevancia para la formación de profesionales y el
desarrollo de políticas públicas en salud, no debe realizarse sin una guía
clara que oriente el quehacer de la facultad a mediano y largo plazo. Para esto
es necesaria la deliberación colectiva de objetivos, estrategias y metas de
nuestra institución, que culminen en una propuesta de Proyecto de Desarrollo
Institucional (PDI) construido por los tres estamentos de manera representativa
y vinculante. Hoy el Decanato pretende implementar una reestructuración que
resuelva el problema agudo para posteriormente definir un plan de desarrollo
para la facultad. Un PDI no puede estar sujeto a la reestructuración, sino que
debe ser la hoja de ruta para ella.
Carta del Rector al
Decano
El día miércoles 16 de Diciembre, la comunidad de la
facultad recibe una carta emitida por el Rector Ennio Vivaldi, en donde se rechaza
la petición del Decano de aumentar en 4.500 millones de pesos el aporte
financiero a la Facultad de Medicina, ya que esto implicaría restar fondos a
otras unidades al no haber excedentes del Fondo General. Se habla sin embargo
de la expectativa de aumentar los ingresos de la facultad, para lo cual es de
gran importancia la relación que Rectoría ha mantenido con el MINSAL.
Por último se hace referencia a la necesidad de la
construcción participativa de un plan de desarrollo de la facultad que apunte
más a su expansión que a su reducción.
3. Aprobación
de la reestructuración en el Consejo de Facultad
El CF de Medicina está compuesto por más de 60
representantes (de escuelas, departamentos e institutos) que tienen derecho a
voto. Sin embargo, las unidades a las que representan tienen cantidades muy
distintas de funcionarios, existiendo algunas con más de cien integrantes y
otras con menos de una decena que tiene un voto del mismo valor. Por supuesto,
de acuerdo a la institucionalidad actual, los representantes gremiales tienen
derecho a asistir con voz, pero sin voto.
El día 17 de Diciembre se realiza un CF donde el tercer
punto en tabla se refería a la “Definición del presupuesto de la Facultad y
propuesta de acciones 2016”. Más allá de lo anterior no se entrega ningún
documento que respalde el presupuesto a ser presentado o a posibles cursos de
acción. En una reunión previa (14/12) entre los representantes gremiales y el
equipo de decanato se había comunicado por parte de estos últimos que en dicho
CF se iba a votar una posible reestructuración, ya que ésta era la forma de
viabilizar la posible reducción del 15% de gasto en remuneraciones, aunque para
ese momento todavía no estaban seguros de cuál sería la forma de votación (es
decir si se votaría ambas resoluciones juntas o independientemente). Nada de lo
anterior se expuso en la citación ni en la tabla.
Llegado el tercer punto
en el CF, se revela que se realizarán dos votaciones: la primera referida a “la aprobación de un presupuesto que considere
una reducción de hasta el 15%(...) en el gasto en remuneraciones desde el Fondo
General” y una
segunda para “solicitar al rector un proceso de reestructuración
que ajuste la planta académica y no académica de la Facultad”.
Ante esto se abre un extenso debate en el cual se critica
tajantemente la irregularidad con la que estaba sucediendo la aprobación del
presupuesto, el cual se presenta ligado a una propuesta de reestructuración sin
antecedentes, sin documentos de respaldo y en ausencia de una discusión previa
en que se analizaran sus repercusiones. Sumado a esto, se reafirma la necesidad
de generar un PDI que sirva como guía de los cambios respecto a la estructura
de la facultad, y se denuncia que basar las decisiones en criterios económicos
provocaría necesariamente un perjuicio a la ya precaria situación de esta.
A pesar de la ardua discusión y a la amplia resistencia
que demuestran y fundamentan los gremios y algunos integrantes del Consejo,
tanto la reducción presupuestaria del 15% como la solicitud de la
reestructuración son aprobados por amplia mayoría, incluyendo casos de
consejeros que se manifiestan a favor de estas medidas, contrario a lo definido
por sus claustros. Lo anterior evidencia la baja representatividad que posee el
CF, incluso en los estrechos márgenes de democracia que posee actualmente la
institucionalidad.
Luego de la resolución emanada del CF, ACAUCH y CES se suman
a la paralización y el estamento estudiantil decide apoyar activamente la toma
levantada por los funcionarios no académicos.
Hoy más que nunca, los objetivos de la movilización
consisten en tener un proceso fortalecido de convergencia entre los estamentos
y encauzar estrategias conjuntas con el fin de frenar el proceso de
reestructuración.
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