miércoles, 13 de enero de 2016

Informe sobre la situación de la Facultad de Medicina- Consejo de Estudiantes de la Salud, 21 de diciembre del 2015.

Informe sobre la situación de la Facultad de Medicina
Consejo de Estudiantes de la Salud

21 de diciembre del 2015


1. Introducción:

La precarización y el déficit presupuestario en los que se encuentra hoy en día la Facultad de Medicina se enmarcan en el mismo escenario que tiene en crisis a la educación pública en su totalidad; por un lado la subsistencia en base a políticas de autofinanciamiento cuyo principal ingreso proviene del pago de aranceles y la venta de servicios; y por otro, la ausencia de democracia al interior de las instituciones, que se expresa en una concentración de poder tal que un grupo reducido de personas toma decisiones que ponen en jaque la estabilidad laboral de cientos de funcionarios académicos y no académicos sin considerar su opinión.

Actualmente se encuentra en boga el proyecto de gratuidad del gobierno, en el cual no se tienen claros los mecanismos para lograr ese objetivo al año 2016 ni los criterios mediante los cuales se elegirán las universidades que podrán optar a este beneficio, siendo una de las alternativas más polémicas la condición de tener al menos cuatro años de acreditación, que deja fuera del proyecto a tres universidades estatales y permite que instituciones privadas accedan a él. Frente a esto, nuestro Rector, Ennio Vivaldi, ha manifestado su desacuerdo y ha planteado que el CUECH no aceptará medidas que segreguen a las universidades del Estado. 

Si bien este es el último capítulo, durante todo el año se han presentado distintos proyectos de gratuidad, progresivamente más restrictivos, y es en este contexto que el Decano de nuestra facultad presenta el Proyecto de Normalización​ al Consejo de Facultad (CF) realizado en el mes de mayo, fundamentado en la idea de la existencia de “anormalidades” que debían ser solucionadas al interior de la institución. En dicho CF se aprueba la idea de normalizar (28/05), lo cual provoca resquemores en la comunidad universitaria, pues no se expresa con claridad cuáles son las consecuencias de una normalización. A raíz de esto se lleva a cabo una jornada triestamental durante la paralización estudiantil (08/07) en la cual se le da gran centralidad a la necesidad de una construcción conjunta de un Proyecto de Desarrollo para la Facultad. 

Tiempo después, durante un CF extraordinario (12/11) se presentan desde el decanato cuatro posibles escenarios presupuestarios, dos de los cuales implican la disminución de un 15% del gasto en remuneraciones. Lo anterior gatilla preocupación al interior de la AFUCh, que comienza un proceso de movilización (27/11). Esta pasará por diferentes etapas, pero siempre con una tendencia ascendente, recibiendo apoyo de los otros gremios que en distintas medidas también se sumaron a las manifestaciones.

A continuación explicaremos de forma más detallada los aspectos más relevantes del proceso que se está llevando a cabo hoy en la Facultad de Medicina.

1.       Plan de Normalización 


Una parte importante del programa de Decanato, implica la necesidad de regularizar distintas “anormalidades” que dificultan el adecuado cumplimiento de las funciones de la facultad. Entre ellas se encuentran: las carencia de información confiable, la falta de procesos formales de evaluación de la acción institucional, la desarticulación e inequidad entre unidades, la adquisición de compromisos sin respaldo de recursos y la existencia de un presupuesto deficitario (arista a la que se le da mayor importancia), entre otras.

Es a partir de esto que nace el Plan de Normalización impulsado por el Decano y su equipo directivo, cuyos principales objetivos son:
 
1.       Asegurar la ejecución y calidad de las tareas institucionales mediante la provisión de plantas académicas y no académicas adecuadas.
2.       Normalizar las remuneraciones de plantas de acuerdo a referencias internas y externas generando acciones de corto plazo y un plan sustentable a mediano y largo plazo. 
3.       Asegurar la calidad de funciones mediante sistemas de información confiables y procesos evaluación y control en todos los niveles.
4.       Establecer marcos claros, conocidos y definidos institucionalmente para la acción en cada una de sus funciones relevantes (docencia de pregrado y postgrado, formación de especialistas, investigación y desarrollo académico).
5.       Adecuar la estructura organizacional a estas tareas.

2.       Arista presupuestaria


Frente a la situación anterior el Decanato considera que la Facultad de Medicina debe dejar de funcionar con un presupuesto deficitario y para ello cuenta con dos opciones: aumentar los ingresos, provenientes de aranceles y del aporte institucional, o disminuir los gastos que en un 80% corresponden a remuneraciones. A raíz de esto, llama a un CF extraordinario realizado el 12 de noviembre, en el que presenta 4 posibles escenarios para la superación de este problema.


Escenario propuesto
Proyecciones
1.-
Status quo
Enviar presupuesto deficitario
2.- 
Préstamo
Pagar deuda
3.-
Préstamo + reducción del 15% de remuneraciones
Pagar deuda y ostentar presupuesto positivo al 2019
4.-
Préstamo + reducción del 15% de remuneraciones +IRSP = 0
Pagar deuda y ostentar presupuesto positivo al 2018

La opción de pedir un préstamo bancario es rápidamente desechada por las escasas posibilidades reales de ejecutarlo de forma que resultase conveniente para la facultad (por los plazos y tasas que se encuentran en el mercado). Por otro lado, tanto el escenario 3 como el 4, que pretenden generar un presupuesto positivo a corto plazo, implican la reducción del 15% del gasto en remuneraciones e incluso el descuento del Reajuste del Sector Público (IRSP). Sin embargo, para poder ejecutar en forma efectiva una reducción de esta magnitud es necesario implementar una reestructuración de la Facultad, asunto que no es discutido, ni siquiera mencionado en dicho CF.

Como una posible salida a los escenarios propuestos anteriormente, el Decano envía una carta al Rector en la cual solicita, a nombre del CF, un aumento del aporte institucional de $4500 millones permanentes, lo que implicaría restarlo del fondo general de la Universidad. En esta carta, le exige un plazo hasta el 17 de Diciembre, fecha de la siguiente sesión ordinaria del CF en la que se decidiría el presupuesto para ser aprobado y ratificado por el Consejo Universitario y el Senado Universitario, respectivamente.

Asimismo, surge desde el CF una Comisión de Presupuesto que tiene como finalidad evaluar la situación y buscar posibles soluciones, dentro de la cual los estamentos tendrían participación con derecho a voz. La comisión sesiona en dos oportunidades, en ninguna de las cuales se envía la convocatoria a los representantes gremiales. Una vez interpelado por este hecho, el equipo directivo responde que se trata de un error involuntario.

1.       Implicancias de una reestructuraciòn


Una reestructuración es un proceso normado por los reglamentos y estatutos vigentes que se efectúa cuando las facultades, representadas por su respectivo Decano, solicitan al Rector su realización. Se lleva a cabo cuando los objetivos de la organización no pueden ser alcanzados con la estructura existente, y por ende se necesita reorganizarla. Para ello, en una reestructuración se ponen a disposición las plantas de académicos y funcionarios para reorganizar los cargos, departamentos y unidades, en este caso, de la Facultad. Esto podría implicar la supresión de cargos de planta y contrata, la redistribución de trabajadores a distintas unidades o departamentos y la pérdida de beneficios ganados por la trayectoria (como lo son becas de funcionarios o bonos asignados). En una reestructuración además, las remuneraciones pueden ser definidas de forma arbitraria por el Rector a solicitud del Decano y por ejemplo, reducirlas a los sueldos base. 

2.       Respuesta de la comunidad


Las medidas propuestas son ampliamente rechazadas por la comunidad universitaria. La Asociación de Funcionarios es la primera en ponerse en alarma e inicia una movilización ascendente el día 27 de noviembre. El día miércoles 15 de diciembre deciden comenzar una toma indefinida de la Facultad de Medicina, sede norte. Dentro de sus asambleas se discute y aprueba un petitorio compuesto por seis puntos, tres de estos pertenecen exclusivamente al gremio y los tres restantes tiene carácter triestamental. 

Las demandas gremiales se enfocan en ratificar que no se realizarán desvinculaciones durante el periodo actual, el paso a planta de trabajadores que se encuentren en condiciones de hacerlo y la creación de una Comisión Local de Calificación. 

Las demandas triestamentales piden paralizar el proceso de normalización, construir un Programa de Desarrollo Institucional (PDI) de forma representativa y participativa por la comunidad universitaria y finalmente la solicitud de un préstamo a Casa Central para continuar las labores de la facultad mientras se concreta el PDI. Finalmente, ninguna de estas demandas es respondida positivamente por el Decanato.

Desde un comienzo los otros estamentos respaldan la movilización de la AFUCH e inician medidas para evitar las posibles desvinculaciones de personal. Es así como se conforma la Comisión Triestamental y de trabajadores a honorarios de la Facultad de Medicina, compuesta por AFUCH, ACAUCH, CES y SITRAHUCH. De este espacio de trabajo emerge una crítica transversal que se centra en los siguientes puntos:
-          En la normalización y su consecuente reestructuración los criterios económicos priman sobre criterios académicos, potenciando el riesgo de tomar decisiones que signifiquen un desmedro en la actividad académica.
-          La reestructuración es una solución temporal que no ataca la raíz del problema. Es esperable que en unos cuantos años más nos enfrentemos a la misma situación. Asimismo, es al menos cuestionable que la respuesta institucional a una situación de déficit económico en una universidad estatal sea estrechar progresivamente el presupuesto, en vez de demandar mayores fondos basales que sostengan adecuadamente las funciones de la facultad.
-          La ejecución de cambios estructurales en una institución de tal relevancia para la formación de profesionales y el desarrollo de políticas públicas en salud, no debe realizarse sin una guía clara que oriente el quehacer de la facultad a mediano y largo plazo. Para esto es necesaria la deliberación colectiva de objetivos, estrategias y metas de nuestra institución, que culminen en una propuesta de Proyecto de Desarrollo Institucional (PDI) construido por los tres estamentos de manera representativa y vinculante. Hoy el Decanato pretende implementar una reestructuración que resuelva el problema agudo para posteriormente definir un plan de desarrollo para la facultad. Un PDI no puede estar sujeto a la reestructuración, sino que debe ser la hoja de ruta para ella.

Carta del Rector al Decano


El día miércoles 16 de Diciembre, la comunidad de la facultad recibe una carta emitida por el Rector Ennio Vivaldi, en donde se rechaza la petición del Decano de aumentar en 4.500 millones de pesos el aporte financiero a la Facultad de Medicina, ya que esto implicaría restar fondos a otras unidades al no haber excedentes del Fondo General. Se habla sin embargo de la expectativa de aumentar los ingresos de la facultad, para lo cual es de gran importancia la relación que Rectoría ha mantenido con el MINSAL.

Por último se hace referencia a la necesidad de la construcción participativa de un plan de desarrollo de la facultad que apunte más a su expansión que a su reducción.

3.       Aprobación de la reestructuración en el Consejo de Facultad


El CF de Medicina está compuesto por más de 60 representantes (de escuelas, departamentos e institutos) que tienen derecho a voto. Sin embargo, las unidades a las que representan tienen cantidades muy distintas de funcionarios, existiendo algunas con más de cien integrantes y otras con menos de una decena que tiene un voto del mismo valor. Por supuesto, de acuerdo a la institucionalidad actual, los representantes gremiales tienen derecho a asistir con voz, pero sin voto. 

El día 17 de Diciembre se realiza un CF donde el tercer punto en tabla se refería a la “Definición del presupuesto de la Facultad y propuesta de acciones 2016”. Más allá de lo anterior no se entrega ningún documento que respalde el presupuesto a ser presentado o a posibles cursos de acción. En una reunión previa (14/12) entre los representantes gremiales y el equipo de decanato se había comunicado por parte de estos últimos que en dicho CF se iba a votar una posible reestructuración, ya que ésta era la forma de viabilizar la posible reducción del 15% de gasto en remuneraciones, aunque para ese momento todavía no estaban seguros de cuál sería la forma de votación (es decir si se votaría ambas resoluciones juntas o independientemente). Nada de lo anterior se expuso en la citación ni en la tabla.

Llegado el tercer punto en el CF, se revela que se realizarán dos votaciones: la primera referida a  “la aprobación de un presupuesto que considere una reducción de hasta el 15%(...) en el gasto en remuneraciones desde el Fondo General” y una segunda para “solicitar al rector un proceso de reestructuración que ajuste la planta académica y no académica de la Facultad”

Ante esto se abre un extenso debate en el cual se critica tajantemente la irregularidad con la que estaba sucediendo la aprobación del presupuesto, el cual se presenta ligado a una propuesta de reestructuración sin antecedentes, sin documentos de respaldo y en ausencia de una discusión previa en que se analizaran sus repercusiones. Sumado a esto, se reafirma la necesidad de generar un PDI que sirva como guía de los cambios respecto a la estructura de la facultad, y se denuncia que basar las decisiones en criterios económicos provocaría necesariamente un perjuicio a la ya precaria situación de esta.

A pesar de la ardua discusión y a la amplia resistencia que demuestran y fundamentan los gremios y algunos integrantes del Consejo, tanto la reducción presupuestaria del 15% como la solicitud de la reestructuración son aprobados por amplia mayoría, incluyendo casos de consejeros que se manifiestan a favor de estas medidas, contrario a lo definido por sus claustros. Lo anterior evidencia la baja representatividad que posee el CF, incluso en los estrechos márgenes de democracia que posee actualmente la institucionalidad.

Luego de la resolución emanada del CF, ACAUCH y CES se suman a la paralización y el estamento estudiantil decide apoyar activamente la toma levantada por los funcionarios no académicos. 

Hoy más que nunca, los objetivos de la movilización consisten en tener un proceso fortalecido de convergencia entre los estamentos y encauzar estrategias conjuntas con el fin de frenar el proceso de reestructuración.

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